|
|
|
|
|  | © E. Dal'Secco |
|
Ungersheim no es un pueblo como los otros.
En este principio de siglo XXI, se puede sentir el resoplo cálido de un caballo de arado, el olor de los “berawecka” (panecitos con frutas secas) apenas sacados del horno para madera...
Detrás de las ventanas, se oye el herrero martillando el hierro, se adivina el guarnicionero dobladillando el cuero, se descubre las manos del alfarero moldeando la arcilla.
En su traje tradicional, una cocinera afable confecciona los tradicionales “arenositos” de Navidad, luego los distribuye a los visitantes.
|
|
|  | © E. Dal'Secco |
|
|
|
|  | © E. Dal'Secco |
|
Este museo en pleno aire abrió sus puertas en 1984.
Es la obra de un grupo de aficionados quienes decidieron salvar de la destrucción las casas de entramados que representan la riqueza del patrimonio alsaciano.
Cada pueblo de Alsacia contribuyó en el transcurso de los años enriqueciendo este lugar insólito.
Hoy día, 70 casas desmontadas viga por viga, pero también lavanderos y capillas cuentan con colores y con pastel una poesía olvidada.
Estas casas tenían un alma; ahora gozan de una vida.
|
|
|  | © E. Dal'Secco |
|
|
El huerto de antaño encierra un verdadero tesoro : ¡270 variedades de manzanas !
En los campos, un antiguo tractor estruendoroso ara el surco con un tiro espumante.
Cada estación tiene su fiesta : el batir de los cereales, las vendimias, la gran feria de caballos de arado o también el henaje.
|
|
|
|  | © E. Dal'Secco |
|
En diciembre, San Nicolás, acompañado por su burro viene a encontrarse con niños juiciosos.
Caballos pesados jalan una carreta rústica.
Los niños maravillados se amontonan como pajilla.
Cerdos y vacas proporcionan felicidad a los más pequeños.
Y desde su “balcón”, la cabra blanca escrutiña las idas y venidas.
En fín, rodeado de luces, el Eden Palladium, último tio-vivo testigo de ferias de antaño, ¡ le hace marear a uno hasta no poder más !
E. Dal'Secco
|
|
|  | © E. Dal'Secco |
|
|
|