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Centro Hípico Los Mellis
A algunos minutos en metro del centro de Madrid, el centro hípico "Los Mellis" propone las actividades más variadas. |
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Por el camino que lleva al centro hípico, las montañas cubiertas de nieve en invierno destacan en el horizonte.
Dos hermanos mellizos, Carlos y Arturo, rigen este centro.
Una pasión común desde su más tierna infancia les ha permitido inaugurarlo en 1989 : |
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"Somos unos románticos de los caballos. Mi madre es extremeña. Uno de mis tíos tenía caballos, que él mismo domaba y el flechazo fue inmediato. Hemos aprendido a montar sin ayuda de nadie. Además montábamos lo que fuera: mulos, burros. Mi tía iba a vender sus legumbres y sus frutas al mercado y las metía en unos serones. A la vista de un guardia civil, nos escondíamos en ellos llenándonos la panza hasta reventar. Incluso montábamos guarros. Uno lo sujetaba fuerte por las orejas, mientras el otro montaba y ¡allá que íbamos como locos por las encinas!".
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Las actividades
Tras muchos sacrificios, han hecho realidad su sueño. El centro propone numerosas actividades: cursos de equitación para todos los niveles, doma clásica, española o vaquera, paseos y excursiones por el campo, transporte nacional e internacional, venta y estabulación.
Los responsables del centro cuidan con mimo una cincuentena de caballos, de los que una decena pertenecen a los Mellis.
"Tienen música casi permanentemente. Esto los hace estar más calmados y relajados. Tenemos muchos sementales, más nerviosos que los otros, explica Arturo. Pero en España, se pone música a los caballos en casi todos los centros de equitación", m’explique Arturo. "Mais en Espagne, on met de la musique aux chevaux dans presque tous les centres d’équitation."
En cuanto a los alumnos ¡el más joven tiene 6 años y el más viejo 63!
Para los habituales, en Navidad y en verano, se organizan pequeñas fiestas, con sencillez y buen humor.
Varias veces al año, Ignacio López, campeón de España de doma clásica y de Andalucía en el 2002, viene a dar algunas clases. Estos días hay mucha gente. Hace falta reservar con antelación. Ignacio, amigo personal de Carlos y Arturo, viene de Jerez de la Frontera, capital española del caballo y del mundo ecuestre.
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Le cadre
Bien pensado, bien concebido y completo, el centro hípico presenta una infraestructura sin fallo: una cafetería, donde los niños asan castañas en la estufa antigua, una barbacoa para las tardes de verano, una terraza donde se está muy bien a la sombra o al sol, y naturalmente, un aparcamiento.
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La acogida
Tres generaciones de una familia fuertemente unida vigilan el buen funcionamiento del centro. A los 17 años, Rocío, amazona confirmada, da clases los fines de semana; Maite, su madre y hermana de los Mellis, se encarga de la cocina.
Un olorcillo de tortilla viene a veces a acariciar las narices ¡tortilla incomparable! ¡Hasta tal punto que los clientes encargan para llevar! Maite, a su vez, es ayudada por su madre, quien conoce los secretos de la cocina.
El abuelo vive en simbiosis con la naturaleza y los animales. Lleva con mano de maestro y gran profesionalidad la mayor parte de la logística y cada pequeño detalle.
La acogida es cordial, familiar. Cada uno se siente como en casa. Una vez aquí, es difícil arrancarse para regresar a la vida cotidiana !
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